|
[includes/left_main_nav.htm]
|

.
|
|

Portada
anterior
José
Feliciano
Por Manny
González
manny@vistausa.com
Hoy en día escuchamos mucho acerca del
“crossover”, palabra que se refiere a la más novel revolución
dentro de la música popular, en la que los artistas de habla
hispana cruzan con sus ritmos y melodías al mercado de habla
inglesa. Con una carrera que comenzara a fines de la década de
los años 50, muchos de los profesionales de la industria
internacional así como músicos y artistas prestigiosos
consideran a José Feliciano, indiscutiblemente, como el primer
músico y vocalista latino que traspasaría su canciones al
mercado anglo, siendo él, por consiguiente, quien le abriera la
puerta a numerosos artistas latinos como Julio Iglesias y Gloria
Estefan, para que lograran ocupar un lugar eminente dentro de la
industria discográfica.
La historia de Feliciano es, sin duda, una de esas en la que se
basan los cuentos de hadas. José nació ciego, de una familia
pobre, el 10 de septiembre de 1945 en Lares, Puerto Rico. Uno de
once hermanos, su amor por la música comenzó a la edad de tres
años, cuando acompañó a su tío tocando con una lata vacía de
galletas. Cuando cumplió los cinco, su familia emigró a la
ciudad de Nueva York, donde a la edad de seis, el niño ya tocaba
la concertina usando como base de entrenamiento un puñado de
discos que le diera su profesor. A las ocho, tocó para sus
compañeros de escuela, y a los nueve, en el Puerto Rican
Theater. Pero queriendo aventurarse más allá del acordeón, se
enseñó a tocar la guitarra, aprendiéndola con gran determinación,
practicando 14 horas diarias únicamente con los discos que le
suministrara su maestro. Estaba continuamente expuesto al rock
'n' roll de los años 50, y eso lo inspiró a cantar.
Al cumplir los 17, José paró sus estudios. Su padre había
perdido el trabajo y la familia necesitaba ayuda. Así es que el
joven comenzó a cantar acompañado por su guitarra en clubes
pequeños de la villa de Greenwich, donde como era la costumbre
en esos tiempos, “pasaba el sombrero” para recaudar dinero.
Ese mismo año (1962) firmó su primer contrato profesional en
Detroit, Michigan, y tras una de sus presentaciones en esa
ciudad, un popular crítico de música lo definió como “un mago de
10 dedos que retoza, ejecuta, arrolla, raspa y reverbera las
seis cuerdas de una manera incomparable”, agregando que “si
usted desea atestiguar el nacimiento de una estrella, debe ver
al Sr. José Feliciano antes de que se vaya mañana por la noche”.
Aunque ya José cantaba en dos idiomas, su primera oportunidad
discográfica fue en 1966 y en español, cuando después de una
asombrosa presentación en el Festival Marcha del Plata en Buenos
Aires, Argentina, los ejecutivos de RCA lo alentaron a que se
quedara para grabar un álbum de música en español. “Realmente no
sabían qué hacer conmigo en el estudio”, recuerda José. “Yo les
sugerí que grabáramos unos cuantos boleros viejos, esos que
había oído desde que era niño”. Y así fue. El resultado fue
revolucionario, y si el primer sencillo, “Poquita fe”, fue un
éxito rotundo, el segundo, “Usted”, fue apoteósico. Feliciano
había tomado cansados estándares y los había reconstruido en
algo totalmente nuevo, reformándolos a su propio estilo en la
guitarra acústica y con inflexiones vocales de jazz que eran y
siguen siendo muy suyas.
A ese le siguieron dos álbumes más de manera similar, y el
nombre de José Feliciano se puso en alto por toda Hispanoamérica.
Entonces, los ejecutivos de RCA en Los Angeles, California, lo
juntaron con el productor Rick Jarrard, quien le recomendó que
grabara “Light My Fire”, un tema de The Doors que siempre
cantaba en sus conciertos. El álbum donde se incluyó se tituló
“Feliciano”.
Al llegar a los 23 años de edad, José ya tenía en su haber cinco
nominaciones al Grammy, y el disco en cuestión ganó dos de ellos,
premios que recibió mucho antes de que esos galardones se
estropearan con la llegada de Michael Greene, el ex-presidente
de esa fundación.
Para ese entonces, Feliciano ya había grabado en cuatro idiomas,
pero aún así no estaba satisfecho. El quería ampliar su carrera,
incluso como actor, cosa que logró en varios programas
dramáticos de televisión. En su carrera, con sólo tres canciones
había conquistado al mundo: “Light My Fire”; “Che Será”, un
mega-éxito en todo Europa, Asia y América del Sur, y por
supuesto, “Feliz Navidad,” tema que se ha convertido en una
tradición por todo el mundo durante las celebraciones de fin de
año. De hecho, ASCAP la ubicó entre las 25 canciones más grandes
del día de fiesta del siglo.
Además, el mundo ha gozado de muchas de sus canciones como “Lluvia”,
“Chico And The Man”, “California Dreamin”, “Destiny”,
“Affirmation”, “Ay, cariño”, “Ponte a cantar”, “Cuando el amor
se acaba” y “¿Por qué te tengo que olvidar?”. Sus contribuciones
a la industria musical han llegado muy lejos a través de
generaciones y continentes, pero siempre acentuando la
diversidad cultural, elevada perceptiblemente por su integridad
musical. Desde el punto de vista histórico, José, aparte de ser
el primer latino en interpretarlo en un evento internacional,
fue también el primer artista que estilizó el Himno Nacional
durante el 5to juego de la Serie Mundial de béisbol entre los
Tigres de Detroit y los Cardenales de San Luis, el 7 de octubre
de 1968. Esa histórica versión se convirtió en parte de la lista
de los mejores 40, y le abrió las puertas a muchos otros para
que rindieran su propia elaboración.
En su vida personal, contrajo matrimonio con Susan en 1971; en
1988 tuvo con ella una hija, Melissa Anne, y en 1991 un primer
hijo, Jonathan José. En 1995 llegó un tercer niño, Michael
Julián. Por muchos años, la familia Feliciano vivió en un hogar
colonial de más de 270 años junto al río, en el condado de
Fairfield, Connecticut.
Sus pasiones incluyen la escritura y la grabación en su propio
estudio; el béisbol, tanto jugándolo como escuchándolo en la
radio, y la paternidad. Para José, uno de los momentos más
memorables en su vida fue el 1ro. de diciembre de 1987, cuando
le implantaron permanentemente en el Hollywood Walk of Fame su
propia estrella. De manera similar, también tiene una estrella
en El Camino de la Fama de su Puerto Rico querido, junto a José
Ferrer y Raúl Juliá, y también tiene sus manos cementadas en el
famoso museo de Madame Tussaud en Londres, Inglaterra, junto a
otros artistas como Phil Collins, Andrew Lloyd Weber, Michael
Jackson y los muchachos de Backstreet Boys.
Constantemente reclamado por las audiencias de todas partes del
mundo, José ha tocado con y para las personas más importante en
el planeta, y se ha dado el gusto de hacerlo con muchas de las
orquestas más importantes del universo, como La Sinfónica de
Londres, la Filarmónica de Los Angeles y la Sinfónica de Viena,
aparte de aparecer en importantes programas de televisión por
todo el mundo.
Extraordinariamente, José es uno de los pocos artistas que ha
firmado contratos de grabación con un sello multinacional para
grabar en inglés, en español y con acompañamiento de música
clásica. Incluso, el gobierno de la ciudad de Nueva York nombró
en su nombre a una escuela, la número 155 al este del Harlem,
declarándola “The José Feliciano Performing Arts School.”
A comienzos de los años 90, decidió permanecer más cerca de su
casa para gozar de su familia y llenar un anhelado deseo, el de
estar en el aire. Así, junto al director de la estación WMMM,
Mark Graham, estrenó el programa “Speaking of Music”, donde
todos los sábados por la mañana ambos charlaban de trivialidades
musicales y entrevistaban artistas.
Aventurándose en otro género artístico, el legendario productor
Ray Bradbury lo invitó a comienzos de los años 90 para que
escribiera la música de la obra “The Wonderful Ice Cream Suit.”
Feliciano ganó su sexto Grammy en 1991, siendo el único
intérprete que ha recibido premios de música popular en dos
idiomas.
En 1997, su álbum “Americano” fue nominado para un Grammy, su
décimo quinta nominación, y en 1998, “Señor Bolero” le ganó la
número dieciséis. A mediados de 1994, pegó en las listas de
Billboard un sencillo titulado “Goin´ Krazy” bajo el sobrenombre
de “JF”, algo inaudito para un artista clásico que nunca había
registrado o había lanzado un sencillo. El fin de ese año le
trajo a José uno de sus más grandes honores, una invitación a
Roma para estelarizar el programa “Navidad en el Vaticano”, y
para otra, tener una audiencia privada con el Papa Juan Pablo
II.
Asimismo, José ha tomado parte en muchos acontecimientos en los
que ha compartido con muchos otros artistas de fama
internacional, como el concierto “Back To The Ranch Benefít”, en
Long Island, donde ocupó el escenario junto a Paul Simon y James
Taylor frente a 12,000 personas. Aún recuerda cariñosamente su
aparición en los conciertos “Motown 25 Extravaganza” y “Lady
Liberty” en Nueva York.
Considerado por los críticos como “el mejor guitarrista vivo
actualmente”, la revista “Guitar Player Magazine” lo ha colocado
en su “galería de grandes”. También, los lectores de Playboy
Magazine lo han votado MejorGuitarrista de Jazz y Rock en varias
ocasiones. José tiene en su haber más de 45 discos de oro y
platino, y aparte de sus nominaciones y premios Grammy, posee un
sinfín de premios y reconocimientos de prestigiosas
organizaciones a través del mundo entero.
En mayo de 2001, recibió un Doctorado de Letras Humanas de manos
de la Universidad del Sagrado Corazón en Fairfield, Connecticut,
como reconocimiento a sus contribuciones humanitarias durante
las pasadas cuatro décadas.
En su ilustre carrera, ha grabado 66 discos de larga duración,
pero así y todo, él piensa que su carrera está comenzando y que
todavía le queda mucho que compartir con el mundo. Su
personalidad, carisma y talento único le han ganado, a través
del tiempo, la reputación de un gran humanista y de 'Embajador
de buena voluntad ' por todo el mundo.
“Nunca me olvidaré de dónde vine, ni de la gente que ayudó a mi
familia o a mí en el camino”, ha dicho. Por esa razón, presta su
nombre y apoyo para ayudar a las causas que él cree importantes.
Regresar a la índice de portadas
Regresar a la página principal
|
|
[includes/rightsidebar.htm]
|